5.2.14

“Estamos gobernados por el grupo más clasista desde los años cuarenta”


Patricia Serna: Como ya comentábamos al inicio del programa, vuelve a ser obligatorio hablar de economía. El ministro De Guindos ha declarado que la economía española crecerá un uno por ciento en 2014, más de lo que el propio gobierno había presupuesto hace unos meses y que empezará la creación de empleo. Vamos a hablar con quién sabe de estas cosas, David Rivas, profesor de estructura económica en la Universidad Autónoma de Madrid y amigo de la radio pública asturiana. Buenas tardes, ¿tiene razón el ministro?
David M. Rivas: Buenas tardes. Es muy probable que el ministro tenga razón. Los indicadores macroeconómicos permiten pensar que sí se podría llegar a esa tasa del uno por ciento, frente al 0,7 que predijo el gobierno y al 0,5 del que yo hablé en este mismo programa hace un par de meses. Como ve, yo también me puedo equivocar. El crédito comienza a moverse, el sector exterior sigue comportándose relativamente bien. La demanda interior, que es el gran problema, no repunta pero ha dejado de caer. Pero con un 25 por ciento de paro, con esos seis millones de parados, no es de recibo que el gobierno diga que hemos salido de la crisis.
P.S.: Pero el ministro De Guindos dice que se va a empezar a crear empleo.
D.M.R.: No lo creo. Hay un consenso en torno a que la economía española sólo crea empleo si crece al dos por ciento o, como poco, al 1,5. Es una economía intensiva en mano de obra, porque la construcción y el sector servicios, centrales del modelo, son muy intensivos en factor trabajo. Otra cuestión es que llamemos “crear empleo” a cualquier cosa. La población activa ha caído a niveles de hace seis o siete años y eso explica algunos extremos. Puede que el paro disminuya pero no por la creación de nuevos puestos de trabajo sino porque muchas personas han abandonado la búsqueda de empleo y porque otras muchas están emigrando. Aunque los datos nos digan que el paro disminuye, la realidad es que se sigue destruyendo empleo en términos reales. Además hay que preguntarse por el tipo de empleo que se crea. El 24 por ciento de los empleos es temporal y se aprecia un enorme incremento del empleo a tiempo parcial. Por eso, algunas ONG, tanto laicas como católicas, ya nos avisan de que hay familias por debajo del umbral de la pobreza aunque tengan ingresos salariales. Hasta hace tres o cuatro años los pobres eran inmigrantes irregulares, marginados, parados de larga duración, es decir, lo que podríamos calificar como la pobreza “de siempre”. Pero hoy el doce por ciento de los pobres son asalariados. Es decir, trabajan, cotizan a la seguridad social, pagan impuestos, generan riqueza y no pueden subsistir con su salario. En casi un millón y medio de hogares no entra ningún salario y en casi 700.000 no entra ningún tipo de ingreso.

P.S.: Izquierda Unida presentó hace unos días un informe sobre malnutrición en los niños gijoneses que fue contestado con cierta indignación por el gobierno municipal de Carmen Moriyón.
D.M.R.: No conozco el informe y sólo sé de ello por lo que leí en la prensa o escuché en RPA y TPA. No tengo opinión formada. Es probable que esté sucediendo. Los niños son los más vulnerables ante una situación de pobreza aunque los padres siempre se quitan un bocado suyo para dárselo a sus hijos, sobre todo las madres que no trabajan fuera de casa. Pero la  crítica a la metodología del estudio, o mejor, a la ausencia de metodología, por parte del gobierno municipal, me pareció bien construida y, de hecho, de ese informe nunca más supimos nada. Me temo que sea un estudio irrelevante, sólo válido para propaganda. Pero, aunque sea así, aunque sea un “agitprop”, una mezcla de oportunismo y demagogia, yo estoy seguro de que ese problema existe y que se va a acrecentar. Tengo una hermana que es maestra en una escuela de Madrid y me habla de estas cosas, de niños que van a clase sin desayunar. Tengo también una vecina en la aldea que es profesora en un colegio de Gijón y que me dice cosas muy parecidas. Es más, esta profesora de Gijón es una dirigente de FAC. Que la malnutrición se está produciendo es evidente, que el informe de Izquierda Unida es muy malo parece que también.  
P.S.: El gobierno dice que la reforma laboral es la que está permitiendo la creación de empleo y, además, el Fondo Monetario Internacional insiste en llevar más lejos esa reforma.
D.M.R.: El argumentario del gobierno no resiste una mínima comprobación empírica. La reforma laboral ha servido para que el empleo sea menor y más precario. En 2013 se destruyeron 260.000 empleos a tiempo completo y se crearon 150.000 empleos a tiempo parcial, es decir, que se creó la mitad de puestos de trabajo de los que se destruyeron y, además, de peor calidad. La norma esa que permite a una empresa reducir puestos de trabajo porque prevea pérdidas es terrible. La demagogia hizo creer a algunos que esa opción permitiría salvar a munchas empresas pequeñas, pero lo cierto es que se están acogiendo a ella las empresas grandes. Tenemos un ejemplo a quince millas de esta emisora: la planta de Coca Cola en el concejo de Siero. La empresa pretende cerrar y poner en la calle a 144 trabajadores. Es cierto que presentó una cuenta de explotación con pérdidas en 2013, pero, además de que no me huelen muy bien esas cifras, era el primer año que las tenía y su volumen era pequeño. Coca Cola quiere cerrar cuatro plantas, que son 1.100 puestos de trabajo sobre un total de 4.000. Pero sólo presenta pérdidas en Asturias y, en todo el reino, tiene unos beneficios de, no recuerdo ahora si siete o nueve mil millones de euros. El problema real es que el gobierno español, los dirigentes del FMI, los grandes empresarios, son de un clasismo que asusta. Son incapaces de entender a la gente porque viven en su burbuja social. Me acuerdo de la canción de Peter Seeger “Little boxes”, con letra de Malvina Reynolds, y que Víctor Jara versionó en español en su “Las casitas del barrio alto”. Estamos gobernados por el grupo más clasista desde los años cuarenta. Hasta los franquistas de los sesenta y setenta eran menos clasistas que esta oligarquía, porque no es una élite. La élite es culta e ilustrada y, por tanto, conoce la realidad. A la oligarquía le basta con ganar dinero y a la nuestra, en concreto, con la virgen del Rocío.
P.S.: Y parece ser que la factura eléctrica volverá a subir. El ministro Soria anuncia que va a modificar el sistema de subasta, el sistema que nos metía un “tarifazo” que el gobierno paró por la presión social. Cada día tenemos noticias de familias que no ponen la calefacción, que sólo tienen encendida la televisión…
D.M.R.: Ya se habla de “pobreza energética”, un concepto que se acuñó hace diez o quince años pero que ahora se generaliza. En España hay más de dos millones de familias que, a día de hoy, enero de 2014, no pueden tener calefacción y casi un millón y medio de hogares han visto, en un momento u otro, cortado el suministro eléctrico por impago. El mercado eléctrico no es un mercado, sino un oligopolio. Pero lo más grave es que los gobiernos han aceptado que esto es así y que es inevitable. Dice Soria que esto es cosa de las leyes del mercado. Si eso fuera así, ¿cómo es que intervino hace un mes para alterar los precios? Si eso fuera así, ¿cómo es que, mientras está cayendo la demanda, está subiendo el precio? Si hoy se hiciera una subasta como la de diciembre, los precios descenderían. Entonces, ¿qué hacer? Pues cambiar el método para que los precios sigan subiendo. Por eso no hay ninguna “puerta giratoria” más engrasada que la que une a los gobiernos con las eléctricas. Esto es España, Carpetovetonia, la corrupción institucionalizada. Y le voy a dar otro dato. Los embalses están actualmente al 75 por ciento de su capacidad, cuando lo normal a mitad del invierno es que no rebasen el 55-60 por ciento. ¿Por qué? Porque las empresas llevan sin soltar agua desde noviembre para no poner en el mercado energía hidroeléctrica y mantener altos los precios. Y estas cosas se acaban pagando también con las que denominan falsamente “catástrofes naturales”. Cuando lleguen las lluvias de la primavera y el deshielo los embalses llegarían a un 120 o 130 por ciento de su capacidad, por lo que habrá que achicar en plena época de lluvias. Conclusión: desbordamientos de ríos y pérdidas millonarias a las que tendrá que hacer frente el estado, los ciudadanos. Este es el modelo económico español, así funciona desde el franquismo. Bueno, desde los Reyes Católicos, una corrupción extraordinaria.
P.S.: Parece ser que los bancos comienzan a tener beneficios. ¿Se ha acabado la crisis financiera?
D.M.R.: La crisis financiera se debió más a las cajas de ahorros, es decir, más a la intervención política y sindical que a las fuerzas del mercado. Los dos o tres bancos principales están bastante saneados y aplauden, por ejemplo, el rescate que el gobierno hizo de Bankia. Y lo aplauden porque, una vez saneada, se privatizará y, lógicamente, se van a beneficiar. Es decir, los políticos y los sindicalistas hundieron las cajas, los ciudadanos pagamos sus despilfarros, robos y desmanes, y la banca privada hará una compra muy beneficiosa. Como le decía con la electricidad: este es el modelo económico español. Carpetovetonia. Mañana o pasado Botín anunciará que el Santander tuvo cuatro mil millones de euros en beneficios, pero la mitad los obtuvo en Brasil y casi un quince por ciento en el Reino Unido. Su cuenta de explotación en España tiene un saldo cercano a cero. Eso es muy indicativo.
P.S.: La crisis cambiaria de Argentina hace que se tambalee la bolsa española. ¿Tan importante es la economía argentina o es que la economía española es muy débil?
D.M.R.: Ni lo uno ni lo otro. Entre todos los países que crecen, los países que llamamos “emergentes” aunque algunos ya están totalmente “emergidos”, Argentina es uno de los más débiles. Y entre todas las viejas economías industrializadas, “el norte” que se decía antes, la española no es una de las más débiles. Lo que sucede es que las empresas españolas tienen muchos intereses en Argentina y, en general, en América Latina. Por eso sufren mucho con cualquier revés de aquellas economías. Además, desde hace cuatro años, la economía española se mantiene casi exclusivamente del sector exterior y, en esas condiciones, lógicamente, cualquier sacudida le afecta mucho. Pero a mí lo que más me preocupa de este asunto es que los principales países de este grupo de “emergentes” están girando sus prioridades hacia sus mercados interiores, particularmente China. Sus ratios de crecimiento, que en China llegaron al 10-12 por ciento en algún año, están frenándose. Además, empiezan a tener una clase media consumista a la que tratan de satisfacer con productos propios. Conclusión: importan y exportan menos. Y eso, evidentemente, repercute en el resto del mundo y, particularmente, en economías como la española que van a depender aún unos años de su sector exterior.
P.S.: Habla de unos años. ¿De cuántos años estamos hablando para que cambien las tendencias?
D.M.R.: No lo sé con certeza pero conozco medianamente estos asuntos. Desde mi punto de vista, que se basa en pensar en las personas y no en una “economía” etérea, con lo que el desempleo y la pobreza son mis principales preocupaciones y no la prima de riesgo, ni el saldo de la balanza comercial, ni la evolución del ibex, creo que nos va a llevar una década como mínimo. Habremos perdido, en total, dos o tres generaciones desde que empezó la primer recesión. El propio comisario Rehn habló de diez años de penuria para el reino de España. Y esperemos que no vengan peores marejadas desde Alemania.

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