10.4.13

“La Comisión Europea y Alemania quisieron hacer un experimento con Chipre y no les ha salido nada bien”

Patricia Serna: Cuatro y veintitrés de la tarde. David Rivas, ¿qué tal?, buenas tardes.
David M. Rivas: Buenas tardes, que no hablábamos desde el verano.
P.S.: ¡Desde el verano! ¿Tanto tiempo ya?
D.M.R.: Tiempo sí ha pasado pero seguimos hablando de lo mismo.
P.S.: David Rivas, doctor en economía, profesor de estructura económica en la Universidad Autónoma de Madrid, es verdad, ¡cuánto está dando que hablar la economía! Antes los economistas hacían su trabajo pero no eran tan protagonistas de la actualidad.
D.M.R.: Sí, éramos menos protagonistas y, además, a los críticos se nos oía un poco menos y a los ortodoxos un poco más.
P.S.: Vamos al presente. El número de parados apuntados al antiguo INEM ha bajado en 4.979. Coincide con el mes de marzo, con la semana santa. Esta cifra, decíamos antes, en el inicio del programa, no nos alegra demasiado y un oyente nos reprocha diciendo que estamos de un pesimista que da miedo. No sabemos si es que estamos muy pesimistas o que ya no nos creemos muchas cosas. Esta cifra del descenso del paro, ¿es para alegrarse o no?

D.M.R.: Para alegrarse sí es. Cinco mil personas paradas trabajaron en marzo. Pero tampoco es para creer que tenemos en los pies las alas de Apolo. Cinco mil personas en toda España y creo que unas trescientas en Asturias no es para tirar voladores. En primer lugar está el efecto “semana santa” que, aunque haya sido menos fuerte que el de otros años, siempre provoca un crecimiento del empleo. Pero, en segundo lugar, si comparamos con los últimos datos de la Encuesta de Población Activa, que es mucho más fiable, vemos que la recuperación ha sido nula. Y, en tercer lugar, por hacer un chiste de humor negro, es que entre cinco mil habrá algunos muertos. Evidentemente, yo me alegro por las cinco mil personas que han encontrado trabajo, si es que lo han encontrado.
P.S.: Por supuesto que nos alegramos por estas personas pero lo que queremos saber es si esto es el principio de una tendencia positiva, el principio del fin, o si es una cosa circunstancial.
D.M.R.: No es el principio del fin. Que con las vacaciones de semana santa se hayan creado menos de cinco mil puestos de trabajo en todo el reino y que, además, hoy, dos de abril, ya estarán destruidos casi todos, no es, precisamente, un buen indicador. El empleo se va a seguir destruyendo. Habrá repuntes, como en todos los ámbitos. Cuando llegue el mes de junio subirá un poco, más todavía en julio y agosto, caerá en septiembre y se volverá a desplomar en octubre. Estamos condenados a tener una tasa de desempleo de un 22-25 por ciento durante bastante tiempo. Y cuando digo “bastante” es que va a ser “bastante”.
P.S.: Estas últimas semanas hemos hablado mucho y hemos estado muy atentos a lo que pasaba en Chipre, de ese famoso “corralito”, “quita”, “contribución”, en fin, varios nombres. Nosotros los utilizamos todos porque así lo hacen los expertos. Pero en ocasiones les preguntamos si algo así podría suceder en España y nos dicen que no, que eso no sucederá porque la situación bancaria es muy diferente. Pero resulta que ayer leíamos en un artículo en el “Financial Times” que la situación bancaria de nuestro país no es la mejor del mundo, e incluso decían que les parecía irracional que la gente siguiera manteniendo los ahorros en los bancos españoles puesto que, excepto dos, todos están quebrados. ¿Dónde está la verdad?
D.M.R.: Lo que sucedió en Chipre no sucederá en España por la diferencia de tamaño, pero sí pueden darse circunstancias similares. Iguales no porque el modelo bancario es distinto, porque Chipre tiene unos depósitos bancarios que equivalen a siete veces su producto interior bruto, porque Chipre es un paraíso fiscal. Evidentemente la situación es incomparable. Pero sí existe un riesgo. Es más, aunque parece que la gente lo está olvidando, aún estamos en cifras cercanas a la necesidad de pedir rescate. Parece que ha ido calando una idea más optimista, que tal vez tenga fundamento, no voy a ser yo quien diga que el rescate está al caer, pero las cifras no han variado tanto desde hace cinco meses para acá como para negar esa posibilidad. Evidentemente, no sería tan cruel como el de Chipre o como el de Grecia, simplemente por un problema de tamaño. Con una economía del tamaño y el nivel de internacionalización de la española hay que tener mucho cuidado con las “curas de caballo”. Pero, repito, las cifras son las que son y el “Financial Times” tiene razón: excluyendo el Santander y el Bbva, los bancos españoles sacan muy malas notas en los exámenes financieros internacionales. El gobierno y algunos medios de comunicación están lanzando la idea de que las cosas han mejorado. No es cierto pero tal vez jueguen a algo que en economía es muy habitual: la profecía que se autocumple. Cuando se propaga la idea de que las cosas van mejorando, a veces la gente se anima y las cosas acaban mejorando. Con las profecías negativas pasa lo mismo. Las expectativas condicionan las decisiones de los agentes económicos en el presente. Pero los datos son muy similares a los de hace cinco meses o más y eso lo saben los que más potencia tienen en el juego de las expectativas. Por ejemplo, hoy todo el mundo dice que es buen momento para comprar un piso. Entonces usted decide comprar. Y resulta que la banca no le da un crédito. ¿Qué más da entonces las expectativas que nos plantean el gobierno y sus medios afines?
P.S.: Entonces, además del rescate bancario del que hablábamos en verano, ¿todavía podríamos padecer un rescate de otro tipo? Es que es verdad que ya tenemos la idea de que habíamos superado esa situación.
D.M.R.: Vamos a diferenciar cosas, porque esta jerga economicista acaba siendo un “totum revolutum”. Los datos, las cifras, que aconsejaban u obligaban a tomar medidas de mayor ajuste o de acudir al rescate hace cuatro o cinco meses, siguen siendo, básicamente, los mismos. Otra cosa es que, posiblemente, Europa y fundamentalmente Alemania hayan tomado conciencia o la estén tomando de que lo que hicieron en Chipre es una barbaridad conceptual y una chapuza técnica. La Comisión Europea y Alemania quisieron hacer un experimento con Chipre y, desde luego, no les ha salido nada bien.
P.S.: No parece que fuera una ocurrencia. Hemos leído estos días cosas referidas a capitales rusos que abandonaron Chipre hace semanas o meses porque preveían algún movimiento. A nosotros quizás nos pareció que la Comisión Europea se levantó un día por la mañana y decidió el experimento.
D.M.R.: No, claro que no fue una ocurrencia después de una noche de juerga. Lo pensaron mucho, pero pensaron mal. Y esos grandes capitales, rusos o no, ¿hicieron previsiones o tuvieron información? Fíjese en el embolado que tiene hoy el mismo presidente de Chipre, con su familia acusada de sacar su capital del país tres días antes de que se tomara la decisión. Pero recordemos de dónde viene el problema. La mayor parte de la deuda griega fue comprada por alemanes, la mayor parte de los fondos de pensiones alemanes compraron bonos italianos y españoles cuando el “boom”. Ahora están presionando a los países del sur para que los compradores de esos bonos no pierdan su rentabilidad. No quieren asumir que toda operación financiera entraña un riesgo. Es decir, Alemania y la Unión Europea se están comportando como unos auténticos irresponsables. Cuando Chipre entró en la Unión Europea, todo el mundo sabía cuál era su estructura financiera, todo el mundo sabía que era un paraíso fiscal, todo el mundo sabía que tenía comprada una enorme cantidad de deuda griega, todo el mundo sabía que los oligarcas rusos tenían allí sus dineros, el blanco, el negro y el gris. Y Chipre no sólo entró en la unión, que habría razones políticas para ello, sino que entró en la eurozona, adoptó el euro como moneda. El otro día hacía un símil, no recuerdo dónde, con la película “Casablanca”. Yo soy muy cinéfilo y se ve vino a la mente una imagen muy nítida. En el tugurio de Bogart todo el mundo jugaba aunque las leyes de Vichy prohibían el juego en el protectorado. De repente, llega una noche el jefe de los gendarmes franceses y, después de cobrar sus ganancias en la ruleta, cierra el bar gritando: “¡qué escándalo!, ¡aquí se juega!”. Todo se sabía. España, Italia, Portugal, Grecia, hicieron las cosas que la Unión Europea les permitió y les financió. Entonces era rentable. El ladrillo, el turismo, las infraestructuras, la mal disimulada corrupción, daban altos rendimientos a la deuda que compraban los alemanes, los holandeses o los suecos, los que hoy aprietan para que sus beneficios los paguen los trabajadores y las clases medias del sur. ¿Y cuál es el problema que está en el fondo?: que Angela Merkel tiene elecciones dentro de unos meses.
P.S.: ¿Podrían cambiar las cosas si Angela Merkel perdiera las elecciones o la tendencia política o económica es tan fuerte que hace imposible un giro?
D.M.R.: La inercia económica es difícil de detener porque queda poco tiempo y llevan un lustro con unas políticas de austeridad erróneas. Y hay otro problema de carácter político o sociológico: el discurso que se ha hecho en Alemania, en Finlandia, en Holanda, de que la gente del sur está siempre de cachondeo con cargo a su dinero ha calado muy hondo en la ciudadanía. Esa es la gran baza de Merkel y sería muy difícil que los socialdemócratas se presentaran a las elecciones hablando de quién ha sacado rentabilidad de los bonos españoles e italianos, porque fueron los tenderos de Francfort o los sindicalistas de Munich.
P.S.: Veremos lo que pasa.
D.M.R.: Veremos muchas cosas. No sé si los alemanes saben lo que les espera tras las elecciones. En una economía tan interrelacionada como la europea, en un mercado único con moneda única, el contagio de determinadas enfermedades también llega a los ricos. Más de un efecto bumerán van a sufrir.
P.S.: Volvamos a España. Como decíamos, nos alegramos por esa gente que ha encontrado empleo y por ese descenso del paro. Pero muchas veces nos comentan los oyentes que ni siquiera se apuntan al INEM porque lo consideran una inutilidad. Por otra parte, la Encuesta de Población Activa dice otras cosas y marca otras tendencias.
D.M.R.: No nos olvidemos de que la mayoría de esos empleos se han perdido ayer u hoy. Cualquier persona que sepa algo de economía y que conozca medianamente el mercado laboral español sabe que la Encuesta de Población Activa es mucho más fiable que los datos del INEM.
P.S.: Usted no parece muy optimista. No queremos ser muy pesimistas, como nos dicen a veces nuestros oyentes, pero queremos contar las cosas como son.
D.M.R.: Yo supongo, repito lo de “supongo”, que en el año 2015 empezaremos a recuperar ritmos de crecimiento.
P.S.: ¿2015? Cada día nos vamos un año más allá.
D.M.R.: Recordemos que el Fondo Monetario Internacional habló del 2017. Yo siempre puse la frontera en el 2015, aunque podría ser un poco antes. Pero hablo de ritmos de crecimiento económicos y no de la estructura económica, que es cosa bien distinta. El destrozo que las políticas actuales están haciendo en empleo, en formación, en sanidad, si es que lo restañamos un día, no será sino hasta dentro de dos décadas. Puede que sean necesarias dos generaciones para restablecer lo perdido, aunque yo, tiene usted razón, soy pesimista y creo que las cosas van a ser irrecuperables. Es la primera vez en la historia, al menos en la historia contemporánea, que en Europa, y en Asturias muy especialmente, los hijos vivirán peor que sus padres. Y eso sí es grave, porque las crisis económicas y financieras pasan, aunque dejen en la cuneta a bastante gente, pero pasan. Mis hermanos y yo vivimos la crisis industrial de los setenta y ochenta, dos de niñas, otro de adolescente y yo ya algo más mayor. Mi padre era un capitán de industria y las pasó canutas, pero nunca pasamos necesidades y vivimos y seguimos viviendo mejor que vivió él. Pero con el acoso al que están sometiendo a la educación, a la sanidad, al conocimiento científico-tecnológico, están hipotecando a generaciones enteras. Y es que el problema real no es la crisis sino que este modelo no funciona, porque está diseñado para una Inglaterra o una Europa del siglo XVIII o XIX. Hoy las condiciones no son las mismas. Voy a poner un ejemplo que los oyentes van a entender muy bien. En la función de producción, tanto de las empresas como de los países, sólo hay dos factores productivos: el trabajo y el capital. Se parte de que los recursos naturales son gratuitos. En este momento los precios de las materias primas son los que más están subiendo en el mercado internacional. Además, muchos de estos productos los controlan países como Brasil, Rusia, Venezuela, China o Irán. Ya no son colonias a las que se les puede sacar las materias primas a precio casi cero. Aquello era el mundo de Adam Smith, donde medio planeta aportaba recursos a la pequeña Inglaterra. Hoy no es así. Este modelo no tiene solución. Otra cosa es que aún no despunta un modelo alternativo a un plazo medio. Seguiremos en esta larga agonía, de crisis en crisis. Este es el análisis que hay que hacer porque nos enfrentamos a una crisis sistémica.
P.S.: El sistema, ¿se basa en las crisis?
D.M.R.: En cierto modo, sí. El capitalismo funciona así. Crea y destruye, vuelve a crear y vuelve a destruir. Desde casi finales del XIX el modelo de los liberales clásicos ya no funcionaba. Pero se encontraron tres formas de reordenarlo: la guerra francoprusiana, la primera guerra mundial y la segunda guerra mundial. ¿Necesitaremos otra gran guerra para volver a producir lo que destruiremos y volver a dos o tres décadas de empleo y beneficios? Podrá parecer pesimista pero es que esta es la historia de nuestro modelo económico.
P.S.: A nosotros no nos gusta ser pesimistas pero sí saber cómo es el mundo donde nos movemos, ¿verdad?
D.M.R.: De mano, ante la primer crisis de cierta envergadura, la Europa política, su estructura institucional, el proceso de integración global, se está haciendo añicos.
P.S: ¿Pero no se hace ninguna política económica?
D.M.R.: Sí, se hace, pero es una política económica perversa, particularmente la de los gobiernos españoles. Son políticas procíclicas. Una política procíclica es aquella que alimenta las tendencias del mercado. Por ejemplo, el ciclo económico tiende a destruir empleo y el gobierno español actúa para facilitar la destrucción de empleo. Cada vez que hacen un decreto, provocan un agravamiento de la crisis. También podemos ver el ejemplo contrario en años pasados. Cuando se produjo la expansión de la construcción, del turismo y de los servicios, el sector público debería haber sido prudente. Era un buen momento para ingresar: cotizaciones a la seguridad social, pocos gastos en desempleo y subsidios, aumento de la recaudación impositiva, etcétera. Debería haber guardado, como hizo el faraón cuando las siete vacas gordas. Y cuando el ciclo sea depresivo es cuando el sector público, que tiene fondos suficientes, debe sacar sus planes de obra pública. Así, acoge la mano de obra que el sector privado expulsa, además de tener fondos para fines sociales y amortiguar los desequilibrios. Pero se hizo lo contrario. En la época del ladrillo, cuando todo era carísimo e hiperfinanciado, el sector público se lanzó a grandes infraestructuras, grandes eventos, enormes centros comerciales, mastodónticos complejos culturales, una universidad en cada municipio, etcétera. Y cuando el ciclo cambia sobreviene un desempleo brutal y, además, el estado no tiene dinero porque lo gastó previamente. ¿Qué le voy a contar? Asturias es un buen ejemplo. Antes la política era procíclica a favor del gasto y ahora es procíclica a favor del desempleo. Total, que sufrimos una política irresponsable desde hace veinticinco años. Esta es una de las claves de la crisis diferencial española con respecto a otros socios europeos. No sé si me habré explicado.
P.S.: Perfectamente. Siempre lo explica todo muy clarito. Otra cosa es que prefiriéramos escuchar otras cosas pero, sobre todo, optamos por que nos cuenten la verdad. Muchas gracias, profesor Rivas.
D.M.R.: Un saludo a sus oyentes.

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