13.2.10

Sobre la crisis y las propuestas del gobierno

María Serrano: ¿Cuál es su opinión sobre las nuevas propuestas económicas del gobierno?.
David M. Rivas: La verdad es que la propuesta no es tal. Hasta donde yo llego a conocer el gobierno o su presidente ha planteado tres o cuatro líneas de acción bastante inconexas. Supongo que en la comparecencia del día 17 veremos las cosas más claras. Lo que sí creo es que, quizás por vez primera y por la presión de los organismos internacionales, el gobierno se enfrenta a a una crisis tremenda que primero negó y luego minimizó.
M.S.: La reforma laboral, ¿empieza con el nuevo sistema de jubilaciones, con ese cambio de pasar de los 65 a los 67 años?.
D.M.R.: Aquí hay mucha confusión. Alargar la vida laboral o calcular la pensión conforme a quince o veinticinco años de cotización no tiene nada que ver con la reforma del modelo laboral. El modelo laboral es una compleja estructura institucional creada durante el franquismo, reformada durante la transición y muy anquilosada. Ahora bien, el hecho de que sea un modelo con muchas ineficiencias y disfunciones no quiere decir que sea el culpable de esta crisis, como pretenden hacernos creer algunos economistas con gran influencia en el gobierno y en la principal oposición. Una reforma del modelo laboral conlleva modificaciones casi culturales, en el sentido de romper con las bases estructurales de la economía: formas de pacto social, papel de los sindicatos y de las patronales, la mediación gubernamental en las negociaciones, los modelos de contratación, el despido, la huelga y un largo etcétera. Es más, una reforma en profundidad del modelo de relaciones laborales podría obligar incluso a una reforma constitucional.
M.S.: Cien economistas firmaron un documento pidiendo esa reforma y otros setecientos, entre ellos usted, contraatacaron con otro manifiesto en defensa de los sindicatos.
D.M.R.: No me gustaría contribuir a una idea falsa. El manifiesto que yo firmé no es una defensa de los sindicatos. Es verdad que muchos de los firmantes se encuentran cercanos a CCOO y a UGT, algunos supongo que afiliados a las mismas. Pero, por ejemplo, yo no pertenezco a ningún sindicato. Incluso tengo publicados artículos tremendamente duros con los sindicatos, que forman parte de este modelo tan ineficaz y tan corrupto. Lo que el manifiesto de estos setecientos economistas pretendía era señalar que, en contra de lo que parece casi un dogma, no es el modelo laboral lo que provocó la crisis. Es ridículo por no decir sangrante que, tras una crisis provocada por las burbujas financieras e inmobiliarias, extendida a través del sistema bursátil internacional y que, en definitiva, es herencia de unas ganancias obscenas, la única medida que se les ocurre a algunos es reducir los derechos de los trabajadores.
M.S.: Vayamos por partes: alargar la edad de jubilación.
D.M.R.: Me parece un despropósito, pero no porque seguir trabajando hasta los 67 años sea una barbaridad, sino porque, como casi siempre, se intenta hacer una política de “café para todos”. No sé si sabrá usted que los profesores de universidad nos jubilamos a los 70 años. Seguramente, exceptuando que me suceda algo grave de salud, yo podré dar clase sin problemas a esos años, aunque tal vez no esté para pelear con un grupo de setenta estudiantes. Pero también me parece evidente que una persona de 67 años no está para trabajar en un andamio, en un pozo minero o en un barco bonitero. Además hay otra cosa: alargar la vida laboral choca con la política de facilitar a los jóvenes el acceso al mercado laboral. Se están poniendo trabas al reemplazo laboral.
M.S.: De quince a veinticinco años de cotización para optar a la pensión.
D.M.R.: No es así exactamente pero nos vale para reflexionar. Creo que esta medida es profundamente injusta y significa llevarse por delante unos derechos que tanto costó alcanzar.
M.S.: El despido libre.
D.M.R.: ¡Pero si en España el despido es libre!. Lo que están pidiendo ahora algunos sectores es que sea gratis. Este debate sería inconcebible en Alemania.
M.S.: Reducir el gasto público.
D.M.R.: Frente a una crisis como la actual la reducción del gasto público es una medida muy útil, pero se recurre a ella porque, en el caso español, es lo más fácil. El equilibrio presupuestario se alcanza actuando sobre el gasto, sobre el ingreso o sobre ambos. Y el problema de España es que, según se extrae de los datos del IRPF, las rentas medias de un asalariado y de un funcionario son menores que las de los empresarios. La razón es que el fraude es brutal y que la economía sumergida puede que sobrepase el veinte por ciento del PIB. La realidad es que aquí no existe un impuesto sobre la renta, sino un impuesto sobre el salario. Así, en lugar de perseguir el fraude, el gobierno “más izquierdista” desde el Frente Popular de 1936 decide reducir gasto público, empezando por las pensiones de los jubilados.
M.S.: Pero el gasto público es muy elevado.
D.M.R.: Las cosas son elevadas o reducidas en función de algo, de una medida estandarizada. En España es ya tradicional quejarse de la deuda pública, del gasto público o del enorme número de funcionarios. Cuando yo empecé a estudiar economía era un lugar común hablar del enorme peso de la empresa pública. Yo también lo creía, tal vez por ser asturiano y conocer el descomunal peso que en mi tierra tenían entonces Hunosa y Ensidesa. Pero después, estudiando seriamente las cosas, ví con claridad que la empresa pública tenía un peso muy reducido si lo comparábamos con Francia o Bélgica. Ahora pasa algo parecido. El tamaño de la deuda, siendo importante, no lo es tanto como su coste o su colocación. Una deuda bien colocada puede ser fundamental para el desarrollo. Le voy a poner un ejemplo muy claro. Una familia puede endeudarse para tener vivienda o para dar estudios en una universidad puntera norteamericana a sus hijos, pero también lo puede hacer para comprar coches de lujo. El problema no es la deuda sino su colocación. Veamos otra cuestión. Todo el mundo pide inversión pública –ferrocarriles, hospitales, universidades, etcétera- pero abomina del gasto público. Pues bien, los salarios públicos son partidas de gasto. No ver esto sería pensar que se construye un hospital pero no se va a pagar a los médicos. No puede haber incremento de inversión pública sin incremento de gasto público. Algo parecido pasa con los funcionarios, tan mal vistos por quienes no lo son. Hay incluso propuestas de que paguen más por IRPF porque no se arriesgan al paro. Y es que la gente se imagina siempre al funcionario como un oficinista con manguitos que trabaja lo mínimo. Pero se olvida que funcionarios son los maestros que aseguran la educación universal, los profesores universitarios que forman a la élite técnica y cultural, los militares que combaten o hacen labores humanitarias, los agentes de protección civil, los jueces y los fiscales, los médicos de las residencias y hospitales. ¿Les gustaría a los ciudadanos que estuvieran mal pagados o que sufrieran desempleo, con la consiguiente desatención a esos mismos ciudadanos?. Es más, si queremos perseguir el fraude fiscal lo tendremos que hacer con inspectores de hacienda, es decir, con funcionarios.
M.S.: ¿Se hunde el capitalismo?.
D.M.R.: No. El capitalismo sigue gozando de buena salud. Es el sistema o modo de producción más flexible de la historia y eso le permite salir con bien de sus recurrentes crisis. Ahora bien, entraremos en un capitalismo más regulado. Creo que, afortunadamente, se acabó la orgía neoliberal. Los gobiernos y la sociedad civil son ya conscientes de que frente a un modelo económico mundializado hay que oponer una regulación mundial. Es posible que, igual que Roosevelt lideró una política socializante tras la crisis de 1929, Obama haga lo propio ahora.
M.S.: ¿Cómo ve la posición del Partido Popular?.
D.M.R.: Sus críticas al gobierno tienen fundamento. Pero creo que se está deslizando hacia posiciones irresponsables, buscando rentabilidad electoral. No obstante, perdóneme, a mí estas cosas me interesan muy poco.
M.S.: Esta crisis está zarandeando a la Unión Europea: España, Portugal, Grecia. ¿Aguantará la eurozona?.
D.M.R.: Una crisis es una buena ocasión para enmendar malos hábitos. Mientras Estados Unidos o China hablan con una sola voz, Europa lo hace polifónicamente. El euro ha sufrido un ataque especulativo evidente, aprovechando las debilidades de esas tres economías a las que usted se refiere. Y yo creo, o quiero creer, que aprenderemos la lección. Pero la comparación de España con Grecia me parece un sinsentido. La diferencia es abrumadora. La economía española es fuerte y su valoración internacional está a la altura de la británica. Incluso Portugal está muy por encima de Grecia. La situación financiera de Grecia, herencia de una desastrosa política del gobierno derechista anterior, es mucho más problemática. Bruselas saldrá en defensa de Grecia, el euro demostrará su fuerza y la Unión Europea se dará cuenta de que tiene que convertirse en una entidad política. Es el punto optimista y esperanzador de esta compleja situación. Pero es que en el chino mandarín el ideograma “crisis” significa lo mismo que nuestra palabra “crisis” pero también “gran oportunidad”.
M.S.: ¿Se atreve a decir cuándo se empezará a salir de la crisis?.
D.M.R.: No es fácil contestar a esto porque depende de cuáles sean los indicadores que más pesan para cada analista. No obstante, yo creo que ya ha habido un punto de inflexión y que 2010 será un año plano. Seguramente la recuperación empezará a notarse en el último trimestre de este año. En 2011 empezará la recuperación, aunque será lenta. Ahora bien, esta crisis pasará pero en pocos años tendremos otra. El capitalismo es muy flexible y adaptativo, como le decía antes, pero es un sistema insostenible. A ver si aprendemos en esta ocasión, aunque temo que no lo hagamos. En unas décadas la crisis nos arrastrará, pero no económicamente, sino como especie. O el capitalismo rectifica radicalmente o el propio planeta se llevará por delante al capitalismo. Y con este modo de producción tal vez se lleve por delante a nuestra especie.
M.S.: ¿Qué papel juegan los científicos, los universitarios, los investigadores, en este momento?.
D.M.R.: Un papel fundamental. En los últimos tiempos lo único que no se detiene es la marcha de la ciencia y de la innovación tecnológica. Disminuir los fondos dedicados a ciencia e innovación, que se está produciendo, es un auténtico suicidio colectivo. Las universidades están pasando un momento muy malo, especialmente en comunidades como Madrid, donde el gobierno de Aguirre demuestra muy poco interés en la investigación, especialmente si es pública. De nuevo nos enfrentamos al asunto de los funcionarios, un recurso facilón para cargar contra el sector público, alimentando sentimientos primarios de los trabajadores que sufren el desempleo o la pérdida de la vivienda. Por cierto, que también se debería atender a los economistas críticos en tiempos de bonanza y no esperar a escuchar su opinión cuando pintan bastos. Cuando las vacas gordas fuimos muchos los profesores de economía, desde Krugman o Stiglitz hasta los que somos prácticamente anónimos, los que dijimos que aquello era insostenible. Como poco nos llamaron estúpidos o comunistas y como mucho comunistas estúpidos.

4 comentarios:

  1. Tan claro como siempre, David. Ojalá te lea mucha gente y dejemos de decir estupideces. Sensatez y coherencia, lo demás sobra.

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  2. L'exemplu de la familia endeudada ye mui gráficu. ¿Por qué nun entiendo a los economistes y a tí sí?

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  3. David , yes maestru y eso notase , faes cenciello lo difícil .
    Soscribo b por c tolo que dices . Voi date un datu , en 25 años que llevo trabayando , enxamas vi venir un inspector de trabayu , pol mio tayu (como les bruxes habrálos pero yo nunca nun los vi) . Tengo dellos amigos que tienen negocios d'hostelería y tampoco vieren apaecer pol so negociu un inspector sanitariu enxamas .....etc .
    Dempués eso si, abrimos la bocona y dicimos que nun hai Estáu nin Gobiernu . Queremos ser como Suecia pero pagando 1/3 de los impuestos y con una economía somorguiada de mas del 20%, cuando en Suecia nun llega al 3% nin de coña. Resumiendo país de lladrones.

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  4. Si lee esto Albino no te deja entrar mas a su Bar David.jeje.Ya se sabe ke los fachillas aprovexan las crisis para intentar recortes de derechos de los trabajadores eso ya lo hemos hablado.En lo demas estoy totalmente de acuerdo kontigo este "modelo de sistema capitalista es insostenible" espera ke se pongan a nuestro nivel China y la India y veras.....entonces si ke sera crisis.Un saludo y un Abrazo.
    Ricardo.

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